07 January 2011

HAIRY CHEST











































10 comments:

Manuel S.V. said...

Qué mejor regalo puede haber para un sibarita de los machos que sentir estos bellos territorios con todos los sentidos...
* la belleza del paisaje con la vista,
* la aspereza de los vellos con el tacto,
* el aroma de todos los rincones con el olfato,
* el sabor y la textura de cada espacio con el gusto,
* ...y los latidos de un corazón acelerado contra nuestro oído, intentando tener calma ante un lugar tan excitante tan cerca de nosotros...
¡Un brillante inicio del fin de semana, Hairy! ¡Muchas bellezas de este tipo para todos nosotros!

Conrado Smith said...

Esto... ¿de verdad te molan los pezoncillos de cabritilla? Es que... uf...

Un beso

Hairy4ever said...

Manuel,
Nadie como tu para describirnos así la pasión hirsuta que despierta nuestros sentidos!

Conrado,
Pues ni me fijé que había puesto a tanto "teticabra" junto!
Por cierto, ¿ese "uf" es de morbazo o de rechazo?

Besos

Conrado Smith said...

Hombre, de rechazo... No, no me gustan ese tipo de pezones, tan exagerados; los prefiero un poco más recortaditos y que sean mis dientes los que los pongan a tono.

Un beso

Albert said...

“Hairy chest”, “hairy chested men”... Grupos de palabras, éstas, que memoricé enseguida y que empecé a teclear de memoria (aún no había Google, ni blogs, claro), para que la magia de Internet hiciera aparecer ante mis ojos imágenes de hombres peludos.

Y es que desde siempre me he sentido fuertemente atraído ante la imagen, viva o virtual, de un hombre peludo, lo cual no significa que sólo me apetezca ir y, ni mucho menos, que sólo haya disfrutado en mis relaciones homosexuales, con hombres peludos, pero es evidente que esta atracción que siento es tan fuerte que, por ejemplo, es capaz de tirar por los suelos mi sincera afirmación cuando digo que no me gustan los chicos demasiado jóvenes, porque sin ninguna duda me encantaría tener la oportunidad de disfrutar del sexo con el muchacho de la camisa blanca desabrochada que aparece en la foto número 14, o con el de la última fotografía.

De todas formas, justo es decir también que mis relaciones no forzosamente han sido mejores por el hecho de mantenerlas con hombres peludos.

P.D. También a mí de dan cierto repelús esos pezoncillos de cabritilla.

Hairy4ever said...

Conrado y Albert,

Veo que los tres coincidimos en que los "pezotapón" no nos motivan. Cierto es que ni me di cuenta de que puse tantos "cabritillas", quizás porque estaba más pendiente de que las velludeces fuesen de lo más sustanciosas.

Al hilo del post, a mí, gustándome de siempre un buen pecho hirsuto, quizás de todas, las imágenes que siempre me llaman la atención son las que asoman el vello por las aberturas de las camisas.
Ese preludio me puede muchísimo, como bien nos comentó Manuel al explicarnos su experienca con aquél antiguo compañero de universidad.
Y tambíen cuando un tío lleva arremangadas las mangas de la camisa: verle los antebrazos peludos... me puede infartar de gusto!

Besos

Conrado Smith said...

Coincido contigo: hay veces que una camisa desabrochada o unas mangas arremangadas pueden provocarme mucho más que un desnudo; por eso los orígenes de mi blog insinuaban más que mostraban.

Por cierto, ahora que caigo, más que pezoncillos de cabritilla, debí decir que parecían clítoris hormonados, ¡Y ESO SÍ QUE ME DA GRIMA...!

Un beso

Hairy4ever said...

JAJAJAJA!!!! Conrado, me encanta lo bestia que eres!! Clítoris hormonados!!! JAJAJA ¿De Martina Navratilova; o quizás Margaret Thatcher?

Beso!

Hairy4ever said...

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Conrado Smith said...

¿No te basta con hacerme ver el apéndice como para que también me tortures imaginando el cuerpo al que podría pertenecer?

¡Te pido un poco de compasión!

Un beso.