04 October 2010

MOUSTACHES













































6 comments:

Albert said...

¡Hay que ver los puntos que, para mi gusto, pierden estos machorros con tanta quincallería encima! De veras -no puedo evitarlo- que me dan un repelús, no tanto pero parecido, al de los tíos que se ponen lencería.

Hairy4ever said...

Sí hijo, sí. Entre tattoos, piercings, cocks rings, arneses, aros en las orejas y demás parafernalia parecen el catálogo de un Todo a Cien.

Y fíjate, cada vez me cuesta más encontrar fotos de tíos "descontaminados" de esos aderezos... Y ya sólo nos faltaba la lencería.... puagh!

Me cago en Beckham y la puta Metrosexualidad!!!

Bueno, de esta serie se salva el penúltimo, que sólo lleva reloj...

Franco said...

Hace un tiempo me mandó un mail un visitante de Vellohomo que quería que publicara material en base al Principe Alberto. (????).... no entendía nada, hasta que le pedí que me explicara. Y resulta que el Pince Albert es ese arito que se usa en el glande. Como DETESTO sobre todo ese tipo de piercing, no sabía que se llamaba así!!!. AGGGGGGG....!!!! respetuosamente le dije que en Vellohomo nunca iba a encontrar eso. El pobre jamás reapareció. Pero es que como dices tú, querido Hairy, ya en la red se hace difícil encontrar al macho en estado natural. Cuando no se cortan los pelos, se ponen aritos, o tachas, o se tatuan de una manera que hay que imaginar con mucho esfuerzo lo que tienen detrás de tanta pintura... y para colmo, uno puede ver claramente que sin esos chirimbolos resultarían unos tíos increíbles!!!
Sí, el penúltimo es un madurito de lo más deseable para esas frías siestas de otoño. Hay que sacarle el reloj, y ya está.
Besos, rey de los vikingos.

Hairy4ever said...

Pues ya ni te cuento el origen del “invento”:

“Anillado habitual entre los miembros de la alta sociedad Victoriana, usado para sujetar los genitales masculinos en la pierna derecha o izquierda del pantalón, que solía ser muy estrecho. El Príncipe Alberto se hizo este piercing para mantener su prepucio retraído y lograr así que su miembro estuviera siempre libre de malos olores que pudieran ofender a la reina”

Puahggg!! Si es que hay para darles de ostias a estos British… guarros!

Besos... sin aritos!!!

Franco said...

Impresionante!!!!
Y el Príncipe se hizo eso para que la reina no le encontrara olor a queso cuando quería hacerle alguna fellatio real????
Digo yo ¿no bastaba con bañarse? Qué asquito.
Y lo de sujetarse el miembro viril a la pierna me dio mucha risa!!!!
La época Victoriana merece un capítulo aparte... por lo visto fue una estapa de gran imaginación puesta al servicio de ocultar las guarrerías más inexplicables y encontrarles alguna explicación en un marco de costumbres tan represivas. Pero lo del Prince Albert, ya es el colmo. Te juro que no lo sabía!
Qué haría sin tí, Hairy?

Hairy4ever said...

Es que no somos conscientes que, en materia de higiene corporal, la humanidad no empezó a lavarse comme il faut hasta los años 50 del pasado siglo. Y el paradigma de la higiene era EE.UU., porque en la vieja Europa…

Sólo un dato personal: en el trópico, a causa del calor y la humedad constantes, te duchas, mínimo 2 ó 3 veces al día. Pues bien, cuando vinimos a vivir a la “civilizada”, “moderna” y “europea” España de mediados los 70’s… la gente encontraba un despilfarro que mi familia nos duchásemos ¡a diario!

En Cataluña (la más moderna de las regiones de España de todos los tiempos) tienen una frase: “fer dissabte” (hacer sábado) único día destinado a la limpieza del hogar… y sus moradores. ¡Se duchaban los sábados! ¡Y punto!

Y lo mismo pasaba en UK, en Alemania, Francia, Italia…

Y claro, yo, pobrecito de mí, que nació y vivió en un continente para ellos tercermundista… Vamos, poco menos que, para ellos, todos los de Latinoamérica vivíamos en chozas como indiecitos en taparrabos…

Ah, ojo! Y vinimos a vivir al Eixample, maravilla urbanística de BCN, paradigma residencial de las clases medias y media-altas de la ciudad…

Hay que joderse…

P.S. Qué bonito te ha quedado lo de que harías sin mí… Que rico! Besito.