05 October 2010

BOREAL AUTUMN




4 comments:

Albert said...

El otoño no tiene el brillo de los colores que tiene su antecesor, el verano, pero en la intensidad sobre todo de sus ocres radica su especial belleza, que hace que sea para muchos, entre los que yo desde siempre me he incluido, la estación más hermosa y plácida del año.

Me encanta el verano porque los días son alegres y largos. El verano invita a salir de casa, a tomar unas cervezas en cualquier terraza con los amigos, mirar a la gente que pasea. Nos va bien cualquier cosa ligera para comer: una fresca ensalada, un helado a media tarde... Parece como si el sol nos inyecta su energía y nos veamos capaces de comernos el mundo...,

Pero el otoño es más reposado, tranquilo. Un poco hartos ya de los calores estivales, quizás el hecho de que el sol se vaya cada día un poco antes, nos lleve a la reflexión de que hay que aprovechar con más intensidad su luz. Apetecen los paseos, las largas charlas, sin prisas, tomando un aromático café con amigos afines, el guiso que ha cocido con lentitud en la cocina para entrelazar en su punto todos los sabores... Aunque es bueno salir de casa durante esta estación, precavidos, con un jersey o una chaqueta bajo el brazo o encima de los hombres (perdón: quería decir encima de los hombros; no sé en qué estaría yo pensando).

Hairy4ever said...

En mí la astenia otoñal causa verdaderos estragos. Es la antesala del invierno. Reconozco que son bellísimos todos escenarios que citas. No hay duda que, junto con la primavera, son las dos estaciones más cromáticas del año. Y eso que nuestra latitud mediterránea, con su vegetación de verdes pináceos y oliváceos, nos impide disfrutar de los amarillos, ocres, naranjas y rojos de los bosques de clima continental.

Pero Albert, querido, con los años, no se porqué, soporto cada vez menos la falta de luz y el frío. Esa astenia otoñal me mata. Es como si el trópico me llamase a gritos, reclamando mi retorno. Necesito luz, calor, color.

Soy como un girasol, en sombra, fenezco.

(uff, qué cursilada! Pero muy metafórica)

Besote


(Y sí, los jerseys y chaquetas, siempre encima de los Hombres... jeje)

Franco said...

Qué magnífica imagen. Dan ganas de quitarse toda la ropa y salir a perseguir efebos en medio del bosque en fuego (y la polla ídem)
Perdonen que mis metáforas no sean tan poéticas, pero los hombres desnudos en medio de la foresta me despiertan los instintos más guarros. (ya desde cuando me contaban lo de Caperucita roja... mmmmmm... qué pelos tan largos tienes.... uich, me fui, sorry)

Hairy4ever said...

Quizás si trufasen los bosques con faunos como éste, mi astenia otoñal sería, sin duda, muuuucho más llevadera.

Será cuestión de proponerlo a los ministerios de Sanidad y Medio Ambiente:

"Campaña de repoblación forestal: Ponga cervatillos peludos en sus fincas!"

Porque el de la foto, a pesar de la pose pelín amanerada, está como para empotrarlo cara a la valla, separarle las patorras, abrirle las nalgas y descargarle todo nuestro rocío de la mañana...

Ya estamos! Pero qué calentorro soy!

A tomar por culo (nunca mejor dicho) la poética!